En el comienzo, Dios creó al gato a su imagen y semejanza. Y, desde luego, pensó que eso estaba bien. Porque, de hecho, estaba bien. Salvo que el gato era holgazán y no deseaba hacer nada. Entonces, más adelante, después de algunos milenios, Dios creó al hombre. Únicamente con el objeto de servir al gato, de darle al gato un esclavo para siempre. Al gato, Dios le había dado la indolencia y la lucidez; al hombre, le dio la neurosis, la habilidad manual y el amor por el trabajo. El hombre se dedicó de lleno a eso. Durante siglos construyó toda una civilización basada en la inventiva, la producción y el consumo intenso. Una civilización que, en suma, escondía un único propósito secreto: darle al gato cobijo y bienestar.
Es decir que el hombre inventó millones de objetos inútiles, y por lo general absurdos, sólo para producir los contados objetos indispensables para la comodidad del gato: la estufa, el almohadón, el tazón para la leche, el cajón con aserrín, el tapiz, la alfombra, la cesta para dormir y puede que incluso la radio, porque a los gatos les gusta mucho la música. Sin embargo, los hombres ignoran esto. Porque lo desean así. Porque creen ser los bendecidos, los privilegiados. Tan perfectas son las cosas en el mundo de los gatos.
«El gato rubrica todos sus pensamientos con la cola.» (Ramón Gómez de la Serna)
«Una razón por la que admiramos a los gatos es su superioridad. Sin importar lo que hagan, siempre salen airosos, o por lo menos lo saben fingir.» (Barbara Webster)
«Con las cualidades de limpieza, afecto, paciencia, dignidad y valor que los gatos tienen, cúantos de nosotros, pregunto, seríamos capaces de ser gatos.» (Fernand Mery)
«En el fondo nos motivan las mismas urgencias. Los gatos tienen el valor de vivir por ellas.» (Jim Davis)
«Si los animales hablaran, el perro sería un tipo muy parlanchín, pero el gato tendría la rara gracia de nunca hablar una palabra de más.» (Mark Twain)
«Ni todo el tiempo hará que se borre la memoria de un buen gato, ni toda la cinta adhesiva hará que se quiten sus pelos del sillón.» (Leo Dworken)
"Ella era el paradigma de la mujer carioca; una mujer dorada, mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia pero cuya visión es también triste, pues lleva consigo, camino del mar, el sentimento de lo que pasa, la belleza que no es nuestra. Es un don de la vida en su lindo y melancólico fluir y refluir constante". (Vinicius de Moraes)
LAS CHICAS DE LAS CANCIONES:
1 - Oh, Carol! (Neil Sedaka, 1958), por Carole King
2 - Ne me quitte pas (Jacques Brel, 1959), por Suzanne Gabriello
3 - Garota de Ipanema (Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim, 1962), por Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto
4 - And I love her (Paul MacCartney, 1964), por Jane Asher
5 - It Ain't Me Babe (Bob Dylan, 1964), por Joan Baez
6 - California girls (The Beach Boys, 1965), por Michelle Phillips
7 - Under my thumb (The Rolling Stones, 1966), por Chrissie Shrimpton
8 - Ruby tuesday (The Rolling Stones, 1966), por Linda Keith
9 - Leopard-Skin Pill-Box Hat (Bob Dylan, 1966), por Edie Sedgwick 10 - Just like a woman (Bob Dylan, 1966), por Edie Sedgwick 11 - All tomorrows parties (Lou Reed, 1967), por Edie Sedgwick 12 - Femme fatale (Lou Reed, 1967), por Edie Sedgwick 13 - The look of love (Burt Bacharach y Hal David, 1967), por Ursula Andress 14 - Carrie Anne (The Hollies, 1967), por Marianne Faithfull 15 - Let's spend the night together (The Rolling Stones, 1967), por Marianne Faithfull 16 - Wild horses (The Rolling Stones, 1971) , por Marianne Faithfull 17 - Je t'aime moi non plus (Serge Gainsbourg, 1968), por Brigitte Bardot y Jane Birkin 18 - Suite: Judy eyes blues (Stephen Stills, 1969), por Judy Collins 19 - Something (Georges Harrison, 1969), por Pattie Boyd 20 - Layla (Eric Clapton, 1970), por Pattie Boyd 21 - Wonderful tonight (Eric Clapton, 1977), por Pattie Boyd 22 - Our house (Graham Nash, 1970), por Joni Mitchell 23 - Queen of the highway (The Doors, 1970), por Pamela Courson 24 - Candle in the wind (Elton John y Bernie Taupin, 1973), por Marilyn Monroe 25 - My love (Paul MacCartney, 1973), por Linda Eastman 26 - Angie (Keith Richards, 1973), por Angela Barnett según la creencia más extendida 27 - You are the sunshine of my life (Stevie Wonder, 1973), por Syreeta Wright 28 - Bette Davis eyes (Donna Weiss y Jackie DeShannon, 1974), por Bette Davis 29 - Chelsea Hotel No. 2 (Leonard Cohen, 1974), por Janis Joplin 30 - Go your own way (Lindsey Buckingham, 1976), por Stevie Nicks 31 - My Sharona (The Knack, 1979), por Sharona Alperin 32 - Woman (John Lennon, 1980), por Yoko Ono 33 - Rosanna (David Peich, 1982), por Rosanna Arquette 34 - Sweet child of mine (Guns N'Roses, 1987), por Erin Everly 35 - Personal Jesus (Depeche Mode, 1989), por Priscilla Presley 36 - It Ain't Over 'til It's Over (Lenny Kravitz, 1991), por Lisa Bonet 37 - Wonderwall (Noel Gallagher, 1995), por Meg Matthews
Sin duda, The Rolling Stones han sido de los más prolíficos a la hora de inmortalizar a sus chicas, así que no pueden faltar aquí estas tres damas que inspiraron vida y música de Sus Majestades a lo largo de los años: Anita Pallenberg, Uschi Obermaier y Jerry Hall, quién también fuera musa de los primeros discos de Roxy Music a través de su líder Bryan Ferry.
Un recuerdo al poeta, narrador y ensayista alemán Herman Hesse en el cincuentenario de su muerte, el 9 de agosto de 1962.
"He sido un hombre que busca y aún lo sigo siendo, pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino en las enseñanzas de mi sangre" (Herman Hesse)
Mario Vargas Llosa, por ejemplo, escribió de Hesse, a propósito de El lobo estepario, que, una vez fallecido, al autor alemán le sucedió "lo más grande que puede sucederle a un escritor: ser adoptado por los jóvenes rebeldes de medio mundo y convertido en su mentor". Eran los años sesenta, los de la revolución psicodélica "de la sociedad tolerante y la evaporación de los tabúes sexuales, del espiritualismo y la religión pacifista". (...) "El culto de los jóvenes novísimos por el autor suizo-alemán me intrigó y volví a leerlo. Era verdad, tenían todo el derecho del mundo a entronizar a Hesse como su precursor y su gurú. (...) Fraguó una fábula contra el pesimismo y la angustia en un mundo que salía de una tragedia y vivía en la inminencia de otra, Hermann Hesse anticipó un retrato con el que iban a identificarse los jóvenes inconformes de la sociedad afluente medio siglo después".
"Quería tan solo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mi, ¿por qué me iba a ser tan difícil?" (Herman Hesse)
Manuel Vicent resume la obra de Hesse así: "He aquí sus lecciones de iniciación: librarse de cualquier vínculo con los afectos dolorosos, disolverse en la ilusión del nihilismo, ser el creador de la propia alma, sintetizar en ella todas las fuerzas opuestas, absorber la magia de la naturaleza más allá de todas las patrias, agarrarse a un asa de viento para alcanzar todo aquello que deseábamos ser cuando, al salir de la adolescencia, le leíamos en verano tumbados en una hamaca a la sombra de los álamos. ¿Quién no ha soñado alguna vez con ser como él un lobo estepario?".
"Era a mediados de los años noventa y yo trabajaba de meritorio en una pequeña fábrica de mi ciudad natal, que aquel año abandonaría para siempre. Tenía casi dieciocho años y no sabía lo hermosa que era mi juventud, aunque la disfrutaba diariamente y la sentía a mi alrededor como el pájaro siente el aire..."(Herman Hesse, El ciclón, pinchar para seguir leyendo)