Friday, December 4, 2009

Como el perro y el gato

¡A mí no me des la espalda!

Se usa la expresión "llevarse como el perro y el gato" cuando dos personas se pelean de forma violenta constantemente.
Los perros y los gatos no siempre se llevan mal. Pertenezco a una generación que se educó ¡Ni te menees!en su infancia con las películas antiguas de Disney, aquellas en las que los animales no hacían nunca sus necesidades fisiológicas y las especies convivían unas con otras en el mismo bosque de dibujos animados como si fueran miembros de una asociación de vecinos, aunque mejor avenidos entre sí que los miembros de las humanas comunidades de propietarios. Pero, por simpático que ésto resulte, no deja de ser un error.

Perros y gatos pueden convivir en armonía en un hogar, siempre que se tomen una serie de precauciones. En la conducta comparada entre perros y gatos, los instintos depredadores originarios de los segundos, se encuentran mucho más presentes que los del perro, que se inclinan más por los hábitos carroñeros. Sólo una cuestión de tamaño impide por lo general que sea el gato el ganador de cualquier trifulca entre ellos.

¡Qué paciencia!Es aconsejable evitar abandonar la casa con perro y gato solos en una habitación: depende de cuál de los dos haya llegado antes y de cómo se haya llevado a cabo el proceso de socialización entre ellos. Pero, por si acaso, mejor ir con cuidado.

La presencia de un perro puede producir la aparición de comportamientos de ansiedad en los gatos, como el rechazo de la comida o de su caja de arena, sobre todo, en los casos en que el gato estaba en casa antes de la llegada del perro. Si esto sucede, lo más prudente es trasladar al gato a una zona tranquila de la casa hasta que se complete su aclimatación a los nuevos olores, sonidos y costumbres asociados a la presencia del perro.

Si la segunda mascota no es un perro, sino un pajarito, peces, roedores, etc..., la solución de un ¡Cucú!posible conflicto entre especies se inclina peligrosamente del lado del gato, pues cualquiera de las mascotas citadas se encuentra dentro del reportorio de presas grabado en el instinto atávico del felino doméstico. Qué decir si nuestro gato está cogido de la calle: lo normal es que venga enseñado por su madre a cazarlos.

Así que aquí sí hay que ser rigurosos, porque aunque los de Disney consideren que una pantera puede convertirse en la mejor amiga de una boa, la realidad es que nuestro gato no verá en la iguana mucho más que un suculento bocado. Así es la vida.

Fuente: Antonio Perea, El mundo del gato (Abril-Mayo 2009)

Escuchar: Umberto Tozzi, Te amo

0 comments:

Post a Comment