
En 1939, al término de la guerra civil española, mis dos abuelos fueron fusilados al amanecer y arrojados sus cadáveres a una fosa común. Su delito fue haberse afiliado al sindicato socialista UGT y ser fieles hasta el final a la legalidad republicana.
No voy a relatar aquí la tragedia y la miseria que sufrieron mis abuelas, mi padre, mi madre y el resto de mi familia, al igual que tantas y tantas
familias desgraciadas por culpa de la terrible contienda y posterior represión desencadenadas por el ejército fascista, a las órdenes de un dictador blando, en palabras de la muy honorable reina Sofía.Y no lo haré, sobre todo, porque no serviviría de nada: el único que va a pagar por aquellos crímenes es el juez Baltasar Garzón.
Lo que está pasando en este país es una vergüenza.
Artículos relacionados:
Pasar página
Estos días azules y este sol de la infancia
Escuchar:
0 comments:
Post a Comment